20 may 2013

LA CONFORMACIÓN DEL TERRITORIO ARGENTINO


     El actual territorio de la Argentina es el resultado de un largo proceso histórico que se inició al desmembrarse el Virreinato del Río de la Plata, y que concluyó con el perfil que presenta actualmente nuestro país, tanto en lo relativo a la superficie que ocupa como a la forma de organización territorial vigente; es decir, un Estado federal, tal como lo establece la Constitución nacional en su artículo 1º.
     El proceso que dio lugar a la República Argentina es de gran interés para la geografía, ya que involucra cuestiones relacionadas con la integración territorial.
     La particular forma que tuvo la ocupación espacial, que centró su interés en determinados sectores del actual territorio  de nuestro país, obedeció a una combinación de factores: la organización política, las aptitudes del medio natural y, en especial, los intereses económicos que prevalecieron en cada etapa de la conformación del territorio. En estas etapas, se produjeron significativos cambios y reestructuraciones territoriales, ya que, con el paso del tiempo, las sociedades evolucionaron y modificaron el papel del Estado argentino en el contexto mundial.

La etapa aborigen
     El territorio que en la actualidad pertenece a la Argentina fue poblado hace unos 12 000 años. Allí se desarrollaron grupos aborígenes que ocuparon, organizaron y transformaron el espacio. Tenían diversas formas de asentamiento y organización social, y en todos los casos, un vínculo indispensable con los recursos naturales que ofrecía el territorio.
     Los diaguitas habitaron en la actual región del Noroeste de nuestro país y utilizaron técnicas adecuadas para cultivar en esa región con rasgos de aridez. Esto motivó su sedentarización y, por lo tanto, una mayor concentración poblacional. Otros grupos, como los guaraníes, los tobas, los pampas, los tehuelches y los selk’nam, no lograron el desarrollo de técnicas tan apropiadas como los diaguitas y, debido a esto, no pudieron nuclearse en poblaciones de gran densidad.
     Se calcula que el número total de población aborigen en lo que actualmente es el territorio argentino oscilaba entre 300 mil y 900 mil personas. Cuando se inició la conquista y la colonización española –a partir del siglo XVI–, se produjo un impacto cultural avasallador, que sometió y modificó las culturas de los primeros habitantes del territorio.



La etapa colonial
     A partir del siglo XVI, en el proceso de la conquista que siguió al descubrimiento de América, la Corona de España dividió los territorios de sus colonias en unidades político-administrativas denominadas virreinatos. Este sistema organizativo permitió a la metrópoli administrar las vastas extensiones de los territorios americanos.
     De esta manera, la superficie de la actual Argentina formó parte, durante la etapa colonial, del Virreinato del Perú y, a partir del año 1776, del Virreinato del Río de la Plata. En esa fecha, la Corona española modificó la composición de los virreinatos con el objetivo de lograr una mejor organización administrativa, y un mayor control interno y externo sobre sus dominios. Asimismo, introdujo diversos cambios en la organización política del Virreinato del Río de la Plata, que fue
subdividido en ocho intendencias, las que, a su vez, estaban compuestas por unidades administrativas llamadas partidos. De esta manera, se buscaba neutralizar la amenaza que representaba el Imperio Lusoportugués, cuyas colonias se localizaban en el actual Brasil, y que aspiraba anexar los territorios de la región del Río de la Plata.
     La valoración que los españoles realizaron de estos espacios no fue igual en todas las regiones, ya que su interés estaba centrado en los recursos naturales que podían explotarse mediante las actividades mineras y ganaderas. En el transcurso de las exploraciones, los españoles fundaron las primeras ciudades de nuestro país, muchas de las cuales aún conservan sus nombres originarios. En forma conjunta, comenzaron a trazarse en estos territorios las primeras rutas y caminos.
     Este proceso de colonización urbana, posterior a la conquista, impregnó el territorio de la actual Argentina con los variados rasgos de la cultura hispana, los que han permanecido en las obras arquitectónicas construidas durante la etapa colonial; por ejemplo, las iglesias, los cabildos y las plazas centrales.

La etapa independentista
     A partir de 1810, y luego de independizarse de España, los primeros gobiernos patrios organizaron la administración y la distribución territorial.
     Una vez disuelto el Virreinato del Río de la Plata, la organización política se entretejió a partir de las ciudades ya fundadas y comenzaron a formarse las primeras provincias. Cuando se independizaron las intendencias de Buenos Aires, Córdoba y Salta, se formaron las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Córdoba, Catamarca, La Rioja, Mendoza,  San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientesy Santa Fe. Sus límites se fueron modificando hasta que quedaron fijadoslos actuales.

La etapa de la organización nacional
     Con posterioridad a la independencia respecto de España, nuestro país atravesó una etapa de tensiones entre Buenos Aires y las otras provincias, causadas por divergencias de intereses políticos y económicos; en especial, el manejo de la Aduana del puerto de Buenos Aires, y la propiedad de los recursos fiscales provenientes de su recaudación.
     Este enfrentamiento impidió la integración de los territorios de las provincias que, en la actualidad, forman parte de la  Argentina. En 1862, luego de la batalla de Pavón, esos territorios se unificaron bajo un único poder soberano y una forma federal de Estado, regidos por la Constitución nacional que había sido sancionada en 1853.
La Conquista del desierto
     Los conquistadores españoles sólo habían logrado realizar algunas exploraciones en el nordeste y el sur del actual territorio de nuestro país. Durante la etapa independentista y el período de la organización nacional, los pueblos aborígenes continuaron habitando esas regiones.
     Las incursiones en el territorio indígena se intensificaron, posteriormente, durante la denominada Conquista del desierto. En 1879, cinco columnas del Ejército argentino al mando del general Roca, con un total de 6000 soldados, avanzaron desde la extensa línea de frontera con los indígenas hacia el río Negro y el denominado país de las manzanas (actual provincia del Neuquén), en la que se dio en llamar la Expedición al río Negro, que pasó a la historia como el momento más paradigmático de un prolongado y despiadado conflicto armado entre la sociedad blanca y los habitantes originarios de la Pampa y la Patagonia. Esta lucha –en la cual debe incluirse la llamada Conquista del Chaco– se extendió hasta 1885, cuando el cacique Sayhueque se rindió junto con su tribu en el fuerte de Junín de los Andes.
     En lo que respecta a las sociedades indígenas, la Conquista del desierto provocó su desestructuración y, en gran medida, su eliminación. La población indígena estimada entre la Pampa y la Patagonia era de 20 mil personas. Las incursiones militares previas a la campaña, realizadas durante 1878, resultaron en la captura de tres caciques principales, cuatrocientos indígenas muertos y cuatro mil prisioneros. En 1879, según el Ministerio de Guerra y Marina,
las operaciones militares tuvieron como resultado un cacique principal muerto, cinco caciques principales prisioneros, 1113 combatientes indígenas muertos, 10 513 indígenas no combatientes prisioneros y 1049 indígenas reducidos, es decir, que se habían entregado voluntariamente.
     El objetivo de la Conquista del desierto era que el Estado nacional ampliara su control territorial. En este sentido, los
efectos inmediatos del avance militar fueron dos: la eliminación de las fronteras interiores y la consolidación de la
soberanía territorial del país por medio de la incorporación efectiva de 550 000 km2. De esta forma, se completó la instauración de un orden político y social, y la formación del Estado y de sus instituciones.
     Una de las consecuencias económicas más importantes del proceso de conquista fue el reparto especulativo de las nuevas tierras. Para financiar la campaña de 1879, el gobierno del presidente Nicolás Avellaneda suscribió un préstamo, que fue pagado mediante la entrega de propiedades en los territorios ocupados.

La etapa de la integración territorial y nacional
     Luego de la independencia respecto de España, el proceso de aunar las tendencias políticas y los intereses que tenían los diversos sectores sociales hizo que nuestro país se denominara, en primer término, Provincias Unidas del Río de la Plata. A partir de 1862, con la integración de la provincia de Buenos Aires a la Confederación Argentina, quedó conformado el Estado nacional.
     Desde ese momento se empleó la denominación República Argentina. Nuestro país se constituyó, entonces, en un Estado organizado e integrado en la economía mundial. Durante la década de 1880, se produjeron cambios territoriales y políticos. La ciudad de Buenos Aires fue declarada Capital Federal del país y sede del gobierno nacional.
     En el año 1884, se dictó la llamada Ley de los Territorios Nacionales, referida a las regiones que aún no habían sido incorporadas al territorio ocupado. Esta ley obedeció a motivos estratégicos, políticos y económicos. Principalmente, fue una forma de definir que esos territorios pertenecían al Estado nacional, aunque todavía no se hubiera realizado su ocupación efectiva. En esta situación estaban los siguientes territorios nacionales: de Misiones, del Chaco, del Bermejo (en la actual provincia de Formosa), de La Pampa, del Neuquén, de Río Negro, del Chubut, de la Patagonia (en la actual provincia de Santa Cruz), de Tierra del Fuego, y posteriormente, el de los Andes (en la parte occidental de las actuales provincias de Jujuy, Salta y Catamarca).
     Luego, se continuó con la denominada Conquista del desierto, con la que, paulatinamente, se efectivizó la ocupación de nuevas tierras, y se firmaron los primeros tratados limítrofes con los países vecinos.
     El gran aluvión de inmigrantes europeos (principalmente italianos y españoles) llegados a nuestro país entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX tuvo, necesariamente, una gran influencia en las medidas tomadas por el gobierno y en la organización espacial del Territorio.

La etapa de urbanización y consolidación territorial
     Luego de 1930, nuestro país continuó su lento proceso de ocupación territorial. El impulso agropecuario, la inmigración y la expansión de la red ferroviaria permitieron anexar nuevos territorios y lograr un avance en las fronteras.
     A partir de 1950, comenzaron a provincializarse varios de los territorios nacionales. Se modificó su estructura y el Estado reconoció a esos territorios el carácter de provincias. En 1991, el entonces territorio nacional de Tierra del Fuego fue declarado provincia. Su denominación completa, desde entonces, es provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
     En la actualidad, la Argentina está constituida por veintitrés provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es la Capital Federal del país


ARGENTINA ABORIGEN


VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA

PROVINCIAS UNIDAS HACIA 1820

ARGENTINA ACTUAL



29 nov 2012

LA REVOLUCION FRANCESA - ETAPAS (resumen)



1ra ETAPA: TRIUNFO DE LA ALTA BURGUESIA (1789 – 1792)

 -   Se destruyen los privilegios feudales. 

-    La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada en 1789 y habla de la libertad individual, de palabra y de pensamiento; y la lucha contra la opresión y el derecho a la propiedad.

-    La Constitución de 1791, establecía una Monarquía constitucional integrado por el Poder Ejecutivo (el Rey), el Poder Legislativo (representantes del pueblo) y Judicial (jueces electos).

-    Sólo podían votar los que pagaran ciertos impuestos, por los que dos tercios de los ciudadanos no podían hacerlo. Se reemplazaba una aristocracia de sangre (la nobleza) por otra basada en la riqueza.

-    El Rey Luis XVI no acepta el nuevo régimen y huye, pero es capturado y encarcelado acusado de aliarse con fuerzas extranjeras. La monarquía es derribada y la Asamblea Nacional reemplazada por la Convención Nacional. Un cambio de gran importancia cuando se permitió que los representantes sean elegidos por voto universal, lo que permitió una mayor participación de los sectores populares




2da ETAPA: LA REPUBLICA JACOBINA (1792-1794)

En la Convención Nacional (antes Asamblea) existían diferencias ideológicas entre los Girondinos (Alta burguesía) y los Jacobinos (pequeña burguesía), los últimos se impusieron en el seno de la misma dando paso a una dictadura. Los líderes eran Georges-Jacques Danton, Maximilien de Robespierre, Jean -Paul Marat y Louis de Saint-Just

-    Este nuevo gobierno era una alianza entre la pequeña Burguesía y los sectores populares (Sans-Culottes).

 -    Se declara a Francia como República.

-    La convención manda ejecutar  en la guillotina a muchos nobles, entre ellos  al rey Luis XVI y a su esposa María Antonieta , acusados de traición.

 -    Debido a la ejecución de Luis XVI, se puso en estado de alerta a los monarcas europeos, creando una coalición antifrancesa  integrada por Austria, Holanda, España, Inglaterra y algunos otros.

-    Se conoce este período como el régimen del Terror Revolucionario  y como República Jacobina.

-    Por la guerra aumenta la Crisis Económica, los sectores populares son los más afectados, el no satisfacer sus demandas debilita la alianza con los jacobinos.

-    Finalmente un Golpe de Estado de los Girondinos apoyados por el Ejercito termina con la “República Jacobina”. Su máximo líder Maximilien Roberpierre es ejecutado en la guillotina.



3er ETAPA: LA ALTA BURGUESIA RECUPERA EL PODER (del Directorio a Napoleón)

 Los girondinos recuperan el control de la Convención.

-    Los ejércitos franceses logran triunfos contra la coalición extranjera.

-    Se aprueba una nueva Constitución en 1795.

-    El poder Legislativo se deposita en la Cámara de los Quinientos y en la de los ancianos.

-    El poder Ejecutivo está en manos de un Directorio, formado por cinco personas, designado por el cuerpo Legislativo.

-    Con el Directorio los sectores populares pierden su derecho a  votar, solo podían hacerlo quienes poseían una cierta fortuna.

-    El régimen del Directorio se caracteriza por su corrupción, la miseria aumenta en la población y el dinero pierde valor.

-    Durante las guerras de coalición contra la Francia revolucionaria, Napoleón Bonaparte, se destaca como un excelente estratega y militar, haciéndose famoso por sus campañas en Toulón e Italia. A su regreso en Francia, lleva a cabo un Golpe de Estado (1799) llamado el 18 Brumario, nombrándose Primer Consul,  que cierra definitivamente el período revolucionario e inicia la convocatoria de los Estados generales. Napoleón fue concentrando poder  hasta hacerse coronar Emperador en 1804.

- En 1804 dicta un Código Civil que fijó definitivamente la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley


BIBLIOGRAFIA
Alonso M; Elizalde R; Vazquez E. HISTORIA. Europa Moderna y América Colonial. ED. AIQUE (1998)

17 jun 2012

El relieve montañoso argentino


El relieve montañoso argentino

En el oeste de nuestro país se localiza el relieve montañoso, integrado por la cordillera de los Andes, la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, las sierras Subandinas y las sierras Pampeanas.
La cordillera de los Andes se extiende con dirección norte-sur desde la provincia de Jujuy hasta la de Tierra del Fuego, y presenta tres sectores con características diferenciadas: la cordillera Oriental, que se extiende hasta el paralelo de 28° latitud sur; la cordillera Central, localizada entre el paralelo de 28° latitud sur y el de 40° latitud sur; y los Andes Patagónico-Fueguinos, ubicados al sur de este último paralelo.

❚ El relieve montañoso del norte y del oeste. En el noroeste de nuestro país y hasta el paralelo de 28° sur, se encuentra la zona montañosa más extensa en dirección oeste-este, que presenta una gran variación y diferencia de paisajes. En esta región se encuentran la Puna, la cordillera Oriental y las sierras Subandinas.
La Puna es una altiplanicie ondulada. Se halla bordeada por la Prepuna, que es un conjunto de macizos cristalinos que originaron sierras con dirección norte-sur, separadas por fosas tectónicas. En esta región, se localizan pequeñas llanuras que superan los 3000 m, integradas a su vez por cuencas cerradas con salares (por ejemplo, Arizaro y Antofalla), cumbres nevadas que superan los 6000 m de altitud (Galán, Cachi y Chañi) y elevadas cimas volcánicas (Socompa, Llullaillaco y Antofalla).
Al este de la región puneña, se encuentran las sierras Subandinas, que constituyen un sistema independiente. Son sierras bajas, interpuestas entre la llanura chaqueña y la cordillera Oriental. Su cumbre más elevada es el cerro Crestón, situado en la provincia de Salta, que alcanza los 3300 m de altura.

❚ El relieve montañoso de la zona central. Desde el paralelo de 28° latitud sur hasta aproximadamente el paralelo de 40° latitud sur se extiende la cordillera Central, también llamada Andes Áridos. Esta estructura presenta un relieve joven ya que sus alturas superan los 5000 m, posee cumbres con forma de agujas y laderas con pendientes agudas. Está formada por dos cordones: la cordillera Principal y la cordillera Frontal. En la cordillera Principal se destacan el cerro Tupungato (6800 m) y los volcanes Maipo y San José. En la cordillera Frontal se encuentran las montañas más altas del continente: el cerro Mercedario (6770 m) y el cerro Aconcagua (6959 m). El plegamiento andino influyó sobre la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza. Este plegamiento elevó montañas de menor altura, formadas por sedimentos más antiguos. Un extenso valle, desde Uspallata hasta La Rioja, separa la Precordillera de la cordillera Frontal.
Las sierras Pampeanas forman parte del relieve montañoso de las provincias de Catamarca, Tucumán, Salta, La Rioja, San Juan, San Luis, Córdoba y Santiago del Estero. Esta formación, emplazada sobre el macizo de Brasilia, se formó por plegamientos muy antiguos, luego fue erosionada y volvió a ascender con el plegamiento andino.

❚ El relieve montañoso del sur. El tramo de la Cordillera que se extiende desde el paralelo de 40° latitud sur hasta la provincia de Tierra del Fuego se denomina Andes Patagónico- Fueguinos. La altitud de las montañas oscila entre 2000 y 4000 m. Se destacan el volcán Lanín, el monte Tronador y el Fitz Roy. Los Andes Patagónico-Fueguinos no forman un encadenamiento continuo como los Andes centrales, sino que se presentan en forma de cordones aislados, separados por valles anchos y bajos, ocupados por lagos o ríos. Su relieve muestra los resultados de la erosión fluvial y de la intensa acción de los glaciares: picos bien erguidos y agujas muy puntiagudas, y gran cantidad de lagos ramificados, como el Nahuel Huapi y el Argentino. Una manifestación de la era de las glaciaciones que ha perdurado hasta la actualidad es el campo de hielo continental, del que descienden numerosos glaciares, entre los que se encuentra el Perito Moreno.
En la provincia de Tierra del Fuego, los Andes cambian de rumbo, toman la dirección oeste-este, y pierden altura hasta sumergirse en el océano, para luego reaparecer en la península antártica con el nombre de Antartandes.
Aconcagua (6959 m) - Mendoza
Cerro Siete Colores Purmamarca - Jujuy
Volcán LLullaillaco (6739m) - Salta

Cerro Fitz Roy - Santa Cruz

31 may 2012

LA BASE NATURAL DEL TERRITORIO ARGENTINO


Los elementos de la base natural de la Argentina

     Todo territorio posee una base natural, que se conforma por la interacción entre factores físicos y biológicos. Los factores físicos son el relieve, el tipo de suelo, el clima y la abundancia, escasez o suficiencia de agua en el territorio. Los factores biológicos son la fauna y la flora. Los factores físicos de una región condicionan los biológicos, es decir, el tipo de especies animales y vegetales que habitan en ella.
     Las variadas vegetaciones naturales que presentan las regiones de un territorio permiten dividirlo en biomas. Estas diferencias obedecen a las temperaturas, la humedad atmosférica y el tipo de suelo de cada área. Los biomas se caracterizan por las especies vegetales y animales que los habitan.
     La base natural –en particular, el relieve, el clima, la vegetación y la disponibilidad relativa de agua dulce– determina las posibilidades de asentamiento humano en una región y el desarrollo de las actividades económicas en ella. Al mismo tiempo, el establecimiento de poblaciones y el desarrollo de actividades económicas en un territorio producen cambios en la fisonomía original de la base natural. Ejemplos de dichas modificaciones son la construcción de ciudades, el tendido de rutas y ferrocarriles, y el desmonte de áreas boscosas para destinar las tierras al cultivo.
     La Argentina presenta una gran variedad de relieves, suelos, climas y biomas, y se caracteriza, además, por poseer un extenso litoral marítimo. 


     La cordillera de los Andes –una enorme estructura montañosa paralela a la costa del Pacífico– es un elemento fundamental en la estructuración física del territorio argentino, porque influye en la circulación atmosférica, en los climas y en la distribución del agua.
     La Cordillera condiciona la circulación atmosférica general. Su altura modifica las temperaturas, limita y desvía la circulación de los vientos, y define los regímenes de las precipitaciones. A su vez, del volumen de las precipitaciones y de las características del relieve dependen las formas de escurrimiento del agua de los ríos y de las aguas subterráneas.
     Sobre este territorio tan variado –que presenta zonas de montañas, de mesetas y de llanuras–, se han desarrollado múltiples formas de vida, que se distribuyen de acuerdo con las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua, el relieve y los suelos. La inexistencia de montañas y sierras transversales a la Cordillera –es decir, que se ubiquen de oeste a este– ha permitido el desplazamiento de especies de norte a sur del territorio. Por eso, en nuestro país existe una gran diversidad de especies, adaptadas a condiciones climáticas muy variadas, según la latitud de la región donde habiten.


El relieve de nuestro país

     Las formas de relieve resultan de la acción de agentes exógenos y endógenos. Los agentes exógenos o externos son el viento, el agua, las amplitudes térmicas y la acción de los ríos. Los agentes endógenos o internos son los movimientos de las placas tectónicas y el vulcanismo.
     En el caso del territorio argentino, las formas de relieve se deben al proceso de formación de la cordillera de los Andes, que modificó los relieves anteriores.
      Este sistema montañoso se formó al hundirse la placa tectónica de Nazca, en el Pacífico oriental, bajo la placa Sudamericana, en un proceso denominado subducción.
       Los sedimentos de origen continental y marino se plegaron, mientras que los materiales más duros se fracturaron y dieron lugar a sierras, quebradas, valles y abras, que son aberturas anchas y despejadas entre dos montañas. 
       La gran extensión del territorio argentino presenta formas de relieve que se pueden
agrupar en tres formaciones principales: montañas, mesetas y llanuras.

Zona de subducción

Se denomina zona de subducción el área de encuentro de dos placas tectónicas. Estas placas son fragmentos que conforman la litosfera y que fl otan sobre un sustrato incandescente, denominado magma. Su desplazamiento produce zonas de choque y zonas de separación de las placas. En las áreas de encuentro emergen cadenas montañosas que son integrantes del denominado círculo de fuego del Pacífico, donde se registran numerosas erupciones volcánicas e intensos movimientos sísmicos. En las zonas de separación, se produce una intensa actividad volcánica, que da origen a las cordilleras submarinas o dorsales.



APARICIÓN DE LAS ESTRUCTURAS GEOLÓGICAS 



ERAS GEOLÓGICAS ZONAS AFECTADAS



Precámbrica Se formaron el macizo de Brasilia y el Patagónico. Más tarde, estos basamentos
                            descendieron y se produjo una ingresión marina.
                            Antigüedad: 4600 millones de años.

Paleozoica:     Hubo una enorme acumulación de sedimentos en la cuenca Chaco-Pampeana y en
                           la Antártica. Con el plegamiento Caledónico, se formaron el sistema de Famatina, la                 
                           precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, los Andes Patagónicos en Santa Cruz y en      
                           la Antártida oriental. El plegamiento Varísico hizo ascender la cordillera Oriental, la
                           precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, la cordillera Frontal, parte de Famatina y la 
                           Antártida occidental.
                          Antigüedad: 570 millones de años.

Mesozoica     Se formaron volcanes en la Puna, la cordillera Oriental, la cordillera Frontal, la Patagonia
                          y la meseta de Misiones. Luego, un proceso de sedimentación marina cubrió parte de la
                         cordillera Principal, los Andes Patagónicos, las llanuras y la Antártida.
                         Se formó el sistema de Ventania.
                         Antigüedad: 225 millones de años.

Cenozoica:    El plegamiento Andino hizo ascender las sierras Subandinas, la cordillera Principal, los                        
                        Andes Patagónicos, el sistema de Famatina y los Antartandes.
                        Se fracturó la Puna y ascendieron la cordillera Oriental, la cordillera Frontal, la precordillera de   
                        La Rioja, San Juan, Tandilia, Ventania y las sierras Pampeanas.
                        Las glaciaciones que se produjeron a fines de esta era dieron el aspecto actual al relieve.
                       Antigüedad: 65 millones de años.



27 may 2012

GEOGRAFIA - La organización política del territorio argentino

La organización política del territorio argentino

La forma en la que se organizó políticamente el territorio de nuestro país se relaciona con
el sistema político imperante en cada etapa histórica, y con las posibilidades que el Estado
tuvo para implementar la organización institucional más conveniente.
Luego de la reforma de la Constitución nacional de 1994, se produjeron cambios significativos en la organización política, ya que se otorgó autonomía a la ciudad de Buenos Aires.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una entidad jurídico-administrativa independiente,
con facultades para dictar su constitución y la legislación local, y que cuenta con su propia
jurisdicción. Como la ciudad de Buenos Aires conservó su carácter de Capital Federal del país, el ámbito espacial en el que se asienta no forma parte del territorio político - administrativo de la provincia de Buenos Aires, a pesar de que existe continuidad en los rasgos paisajísticos y urbanos entre la Ciudad Autónoma y las localidades del Gran Buenos Aires que la rodean.

La organización política nacional

La Argentina está conformada políticamente, en el ámbito nacional, por veintitrés provincias
y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es la Capital Federal de la Nación.
La Constitución nacional establece para el Estado argentino la forma representativa, republicana y federal, y organiza su gobierno en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
El Poder Ejecutivo está representado por el presidente de la Nación. El Poder Legislativo es el Congreso nacional, que está compuesto por la Cámara de Diputados y la de Senadores. Su principal función es elaborar y aprobar las leyes que serán aplicadas en todo el país. Los diputados son elegidos por el voto directo del pueblo. El número de representantes de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se determina en función de la cantidad de habitantes que tiene cada una de esas jurisdicciones.
Los senadores representan a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La cifra establecida es de tres senadores por cada provincia, y otros tres por la Ciudad Autónoma.
El Poder Judicial está constituido por la Corte Suprema de Justicia y los tribunales inferiores.
Su función es aplicar las leyes a los casos de litigio.





La organización política provincial

En un Estado federal, como el nuestro, el Estado nacional se divide en entidades políticas menores, llamadas provincias, Estados o departamentos. En cada unidad menor existe el mismo esquema de división de poderes que en el gobierno central, es decir, que cada provincia tiene un Poder Ejecutivo, un Poder Legislativo y un Poder Judicial. Además, las provincias tienen su propia constitución, de acuerdo con los principios enunciados en la Constitución nacional.
Las autoridades del gobierno provincial tienen su sede en la capital de la provincia. Los gobernadores cumplen con variadas funciones, algunas totalmente independientes y otras en el marco de los requerimientos del gobierno nacional.
Es atributo de los gobiernos provinciales subdividir el territorio de sus jurisdicciones en unidades políticas menores, denominadas departamentos o, en el caso de la provincia de Buenos Aires, partidos.







La organización política departamental y municipal

Los departamentos o partidos constituyen subunidades político-administrativas que dependen del gobierno provincial. En algunas provincias, los departamentos coinciden territorialmente con los municipios, mientras que, en otras, los municipios son subdivisiones del territorio que pertenece a un departamento. Esto está establecido en la constitución de cada provincia.
Las constituciones también determinan las características del alcance territorial de cada uno de los municipios y la cantidad que puede haber en cada departamento o partido.
El gobierno de cada municipio se divide en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que limitan su competencia a los temas vinculados exclusivamente con el ámbito comunal.



21 feb 2012

Paisajes Majestuosos: Las Montañas

Al oeste de América, se distingue un gran encadenamiento que se extiende des­de Alaska hasta Tierra del Fuego.
Son las montañas más jóvenes del continente que se formaron en el terciario o cenozoico, hace tan sólo millones de años. Sus rocas no terminaron de acomo­darse, por eso son comunes los movimientos sísmicos y volcánicos.
El Macizo Plegado del Oeste corre paralelo a la costa Pacífica, al Oeste de Alaska. Canadá y EE.UU.
Por el Norte se comunica con los sistemas montaño­sos de Asia a través de las islas Aleutianas; por el Sur, forma América Central.
Las Rocosas son verdaderas murallas de enormes al­turas y de aspecto desértico (clima árido) dado que los vientos húmedos del océano Pacífico no pueden ingre­sar; esto determina la desintegración de las rocas por los cambios de temperatura y la formación de escom­bros en las laderas.
En cambio, las laderas que miran hacia el océano Pa­cífico reciben abundantes lluvias y por lo tanto desa­rrollan una frondosa vegetación.
Estos encadenamientos se continúan en México con la Sierra Madre del Sur, la Occidental y la Oriental que encierran la meseta de México. Una sucesión de vol­canes como Orizaba, Popocatepetl, Parincutín, carac­terizan el paisaje.
En Centroamérica continúan estas cadenas volcánicas formando la zona ístmica que se une a los Andes, y las islas del Caribe.

El clima tropical de México y de América Central se ve atenuado por la altura:
a) Las tierras calientes se hallan al nivel del mar; pre­sentan elevadas temperaturas y humedad; se desarrolla un bosque tropical. No es una zona apta para que viva el hombre.
b) Las tierras templadas se desarrollan entre los 700 y 1700 m. Es una zona agrícola de cultivos tropicales; presenta condiciones ideales para la vida del hom­bre.
c) Las tierras frías se encuentran a más de 1700 m. de altura. El clima favorable permite la existencia de praderas y bosques de coníferas.
Las grandes cordilleras de América del Norte encierran gran cantidad de mesetas o cuencas interiores. La meseta de Alaska, la Columbia Británica y la meseta de las Lavas poseen un clima húmedo con una densa vege­tación; es el paraíso de los pinos, los lagos y los ríos to­rrentosos ricos en peces como el salmón.
En cambio, la meseta de la Gran Cuenca, la de Colorado y la de Utah se carac­terizan por la ausencia de lluvias, la aridez, la falta de vegetación y la gran ero­sión. Este paisaje no permite la agricultura ni casi la presencia humana.

La cordillera de los Andes, una de las mayores cadenas montañosas del mundo, se extiende paralela a la costa del océano Pacífico, desde el lago Valencia en Venezuela (en las proximidades de Panamá) hasta la isla de los Estados, en la Argentina; continúa bajo el mar formando las islas Georgias del Sur. Sandwich del Sur y Oreadas del Sur; rea­parece en la península antártica con los Antártandes.
Presenta cordilleras que se reúnen en nudos y se vuelven a dividir encerrando cuencas intermontañas o mesetas.
El sector más ancho se encuentra en Bolivia (800 km); en cambio el más angosto, de sólo 100 km, se halla en la pro­vincia de Chubut.
Toda la Cordillera presenta gran altura (un promedio de 4000 m); la mayor altura es el cerro argentino Aconcagua de 6959 m.
El desarrollo de la Cordillera en latitud determina diferen­tes climas, desde los cálidos pasando por los templados y fríos.
Los Andes intertropicales presentan bosques casi selváti­cos; en cambio, la costa peruana y el norte de Chile son desérticos con pastos duros, cactus y arbustos, debido a la influencia de la corriente fría de Humboldt.
La altura también condiciona el clima: las temperaturas dis­minuyen al ascender, y también varía la vegetación.
La Cordillera hace que los vientos del océano Pacífico de­ban descargar su humedad en la ladera que mira al Oeste, y así pasan totalmente secos (lluvias orográficas). Los vien­tos del océano Atlántico deben recorrer tantos kilómetros que llegan secos a los Andes.
Las cimas de la cordillera de los Andes sirven de frontera entre Chile y Argentina, co­mo se ve en este corte imaginario a los 33° de latitud Sur. El ferrocarril Trasandino as­ciende las montañas y penetra a través de varios túneles, poniendo en comunicación a Valparaíso, sobre el Pacífico, con Mendoza, ciudad argentina. De Mendoza el viajero continúa hasta Buenos Aires, en el Atlántico, utilizando los ferrocarriles nacionales ar­gentinos. El Trasandino pasa cerca del Cristo de los Andes y del Aconcagua.
En las mesetas, dado el clima templado por la altura, es donde se concentra la población. En los Andes septentrionales se halla la meseta o páramo de Cundinamarca donde se levanta la ciudad de Bogotá, capital de Colombia.
Los Andes centrales encierran mesetas antiguas (precámbricas) y muy áridas que reciben distintos nombres según el país:
Altiplano en Bolivia

Puna de Atacama en Chile

Puna en Argentina
En el Altiplano Boliviano, en el límite con Perú, se encuentra el lago más alto del mundo, el Titicaca, a 3960 metros, escenario de culturas incas y foco de otras civilizaciones (la zona estuvo poblada des­de el 3000 a.C). Allí viven numerosas tribus ame­rindias, peruanas y bolivianas dedicadas a la pesca. Emplean barcas construidas con totoras, que son plantas acuáticas que crecen en la costa.
Los Andes albergan numerosos volcanes como el Tungurahua, el Cotopaxi, el Chimborazo, el Nevado de Tolima, el Llullaillaco en el límite entre La Argentina y Chile.
Los ríos que desembocan en el océano Pacífico son cortos y torrentosos, con un caudal cambiante de acuerdo con las lluvias. Los ríos que desembocan en el Atlántico son largos y reciben lluvias en abundancia debido a los vientos atlánti­cos. En los Andes nace el sistema del Amazonas.
Los Andes Patagónico-Fueguinos se caracterizan por su menor altura, lo que permite que los vientos húmedos del Pacífico beneficien con su humedad tanto las laderas chilenas como las argentinas. El clima muy húmedo favorece el desa­rrollo de un bosque exuberante que, sumado a los lagos glaciarios y a pistas de esquí allí presentes, determina una atractiva zona turística internacional.
Al sur de los 45° de latitud, se hallan los llamados Campos de Hielos Patagónicos, restos de antiguos glaciares que, en épocas pasadas, cubrieron parte de la Tierra.